miércoles, 25 de marzo de 2015

La voz en la radio.



Al principio nadie le prestaba atención a la voz que salía de la radio; la voz no era profunda ni atractiva como muchas de las otras voces en las otras emisoras. Pero poco a poco la voz ganaba más audiencia, atrayendo a los radioescuchas como moscas con un pastel de caramelo.
 "Hazlo" era lo primero que le decían todos cuando ella les preguntaba por qué había tanto alboroto con ese locutor. Nadie le daba una respuesta concreta, y casi todos tenían una extraña mirada; algo perdida y a la vez con un brillo intenso como si hablar de aquel hombre en la radio fuera como hablar de Jesús para los cristianos.
"¿Cuál es la emisora?" preguntaba ella y lo único que le decían era:
  "Sólo hazlo"

Eran las siete y media de la noche y ella estaba atascada en un tráfico que no parecía avanzar, era como si todas las personas hubieran decidido apagar sus autos y quedarse con sus miradas fijas al frente sin ninguna preocupación. Pero claro eso era una locura. Pero, ¿entonces por qué todo está tan tranquilo? pensaba ella mientras asomaba su cabeza fuera de la ventana para ver si había movimiento al frente; algún policía o trabajador empleado para remover lo que sea que estuviera bloqueando el camino. Pero no había nadie, sólo una casi infinita fila de automóviles apagados y en silencio. Bueno, no en silencio, las radios en cada uno de los autos (al menos en los que ella podía escuchar) estaban encendidas.

"¡HEY!" gritó sintiendo un sensación electrizante en su pecho, era como si algo estuviera a punto de pasar, como saber que se viene una gran tormenta, pero ella no sabía qué era. Nadie respondía. La voz en la radio se escuchaba en la calle.
Por alguna razón ella no había querido prestarle atención a aquel tan famoso (¿PERO POR QUÉ?) locutor, sus palabras que habían ganado tanta gente llegaban como mormullos sin sentido a sus oídos. Ella tenía miedo.

Empezó a tocar la bocina de su auto con toda su fuerza, el sonido chillante hacía eco en la calle y después de un rato se detuvo porque el ruido le estaba dando un tremendo dolor de cabeza y además nadie más parecía escuchar el chillido.
 "Carajo" le dijo al retrovisor mientras encendía un cigarrillo, vio el humo saliendo de su nariz y esfumándose en la noche. Decidió encender la radio.

"Si están escuchándome por favor cambien de emisora, no es a mí a quién deben escuchar...por favor...sigan cambiando" decía el locutor Ronald en la 44.2 la radio de los recuerdos.
"¡NO NO NO NO NO NO NO!....*silencio* sigan cambiando, él no está aquí, sigue buscando..." decía Dj J.K en la 69.3 la radio para bailar de noche y de día.

Ella encendió otro cigarrillo tirando la colilla del último por la ventana. Sus manos estaban temblando. Siguió buscando.

"Él no está aquí" le dijo la voz profunda en la radio de los boleros.
"Hazlo" decía la mujer que normalmente gritaba que Jesús estaba cerca en la 24.7 La radio de la salvación.
"NO ME ESCUCHES A MI Y SIGUE CAMBIANDO...SÓLO HAZLO" le dijo una voz casi al borde de la demencia en la 101.5 la radio del rock más puro.

"Oh Jesús..." dijo tirando el tercer cigarrillo por la ventana y apagando la radio. Su corazón latía y varias veces ya había visto detrás del auto creyendo que vería a alguien sentado en el asiento de atrás con una sonrisa siniestra y mejillas enrojecidas por una excitación perversa. Pero no había nadie en su auto más que ella. Se quedó ahí pensando en que la fila no se había movido ni un centímetro y ahora la calle estaba aún más muerta. Alguien empezó a hablar desde la radio apagada.

"Sé que les han mentido toda su vida" decía la voz; una voz entrecortada y fea, era como escuchar a un adolescente en pleno cambio de voz.
"Yo no les mentiré, jamás lo hice"
Ella se quedó boquiabierta con el cuarto cigarrillo colgando en su labio inferior. Su garganta se había secado y su cabeza giraba.

"Ha llegado el momento, todo va a cambiar y yo los ayudaré. Él no nos va a detener porque Él no es el que manda. Jamás lo hizo" la voz parecía de repente tener la fuerza de mil, como si no fuera un hombre o un joven al micrófono pero una multitud de personas hablando como una sola. Cientos de voces saliendo de la misma boca y todas con un mismo propósito.

Ella sabía que había apagado la radio, estaba segura, pero entre más escuchaba a la voz menos le importaba la lógica, la voz podría estar hablando de nubes moradas que rociaban helado y ella lo hubiera considerado posible. Pero la voz seguía hablando de "unidad" y de que Él estaba muerto y ella estaba casi segura de que era cierto.

"HAZLO" dijo la voz con sus cientos de tonos diferentes. "HAZLO"

Ella casi asintió, ella casi aceptó. Estuvo a punto de gritarlo en voz alta, pero entonces su madre habló; su madre que había muerto hacía diez años y que siempre había creído en la idea de un cielo eterno a pesar del cáncer que corroía sus entrañas como ácido. Su madre que siempre había creído en Él.
 "Tú eres la única...por eso te traje a este mundo...porque eso también vendría...TÚ, mi hija...debes pelear y muchos más te seguirán."

Ella sentía que ya no estaba más en su auto pero en un ataúd cientos de metros bajo tierra, su pecho ardía y todo a su alrededor giraba de forma desquiciada. Salió del auto dejando la voz de la radio y la de su madre ahí.

"¡NO!" su grito se escuchó en la oscuridad.
Cientos de puertas se abrieron, ella miró al horizonte donde los cientos de autos habían estado muertos por horas, la gente empezó a salir de sus autos casi de manera sincronizada. Ella notó que algunos de ellos tenían sangre en la boca y manos, ella también observó que en muchos autos varios pasajeros yacían tendidos con la cabeza hacia atrás. Al fondo una mujer gritó y luego no hubo más.

Ella se quedó parada en medio de la calle mientras cientos de ojos la miraban con rabia.

Ella empezó a correr y ellos corrieron tras ella...

La voz seguía transmitiendo su discurso enfermizo: "ÉL ESTÁ MUERTO SU CADÁVER ESTÁ PUDRIÉNDOSE EN SU TRONO. MI TRONO"

Algo terrible había comenzado...