sábado, 11 de abril de 2015

Manzanas





La idea vino de un grupo de estudiantes de un pueblo pequeño. Era una buena idea, a mí nunca me importó de todas formas, pero era bueno ver a un grupo de jóvenes interesados en la ciencia y no en las drogas.
  "Aceite para bebés MY BABY"
Un título tonto, según sé lo llamaron así pues cada letra era la inicial de cada integrante. "ÚNICO COMO TU BEBÉ" un slogan aún más tonto. Nadie lo entendió al principio. 

Un viejo como yo no sabe nada de química, al parecer el aroma del aceite se ajustaba a cada quien. Si te gustaban las fresas, pues a fresa olería tu bebé, o que tal vainilla, o chocolate. ¿Canela con miel? Ok, ¿detergente? Ok. ¿Pintura de uñas? Supongo que estaba bien. Fascinante.
En mi caso hubiera sido "Tabaco y ron". Por suerte ya no existía cuando tuve hijos. Por suerte.
El día empezó con un toque demasiado extraño.
  "Eran manzanas"
  "Sólo eran manzanas"
  "MANZANAS MANZANAS MANZANAS MANZANASMANZANASMANZANAS"

La mujer estaba atascada en aquel canto sin sentido, otros ebrios intentaban alejarse de ella.
La habían encontrado deambulando en la calle con su cabello alborotado y ropa desgarrada.
Al parecer la sangre en su cara era por una pelea con otra vagabunda.
Eso me dijeron.

Cuando el teléfono sonó lo primero que escuché fue un balbuceo sin sentido. Un hombre lloraba como una mujer teniendo la peor de las crisis.
  Dirección, 2-39 edificio Martí, apartamento 2312.

La mujer seguía atascada en sus malditas palabras cuando dejamos la comisaría MANZANASMANZANAS ERANMANZANAS ERANMANZANAS ERANERANERANERAN.
Varios de los estudiantes que crearon el aceite MY BABY están muertos, otros quien sabe. No fue su culpa supongo, tal vez con las drogas no hubieran tenido tal destino. Me odio al pensar así.
El pasillo estaba repleto de "curiosos".
  "Oh yo solo estoy viendo, no sé nada. No me metan en esto" dice la mayoría. Malditos.

El lugar era un asco, era lo mismo que ir a un callejón y ver cómo vive un vago. O una vagabunda.
El hombre no respondía, estaba recostado en una pared con sus ojos hinchados, algo de baba salía de un lado de la boca.
  Oh mierda pensamos todos.

Aún recuerdo la fotografía, estaba en el suelo con el cristal del marco hecho pedazos, pero la foto estaba bien.
Un hombre bien vestido, uno de esos tipos que siempre está lejos de casa ocupado en sus negocios.
Ella usaba un vestido rosa, la típica ama de casa que cría bebés, charla con amigas y tiene una que otra aventura.

El hombre en el pasillo seguía quieto y babeando. Perdido en aquella pesadilla.
Mis manos temblaban pero no podía dejar de ver la fotografía.
El bebé en la foto era alegre, tendría seis meses tal vez.
El cadáver que encontramos en la cuna tendría ocho meses.

 "MIERDA" seguían diciendo mis compañeros. Mierda mierda mierda mierdamierdamierda.
Un forense grababa lo que decía.
  "Heridas graves en manos, brazos, piernas, glúteos, mejillas y la más letal...el cuello"
  "se observan rastros de pinta labios color rojo"

MANZANAS MANZANAS MANZANAMANZAMANZANA
 "Sabemos que fue mujer, se sabe que la mujer debe padecer algún trastorno psicótico. Aaah...besó primero a su bebé y en algún punto empezó a morderlo. Lo mordió hasta arrancar trozos de carne.
La madre mató a su bebé a mordidas."  

 El forense empezó a llorar.
Yo seguía observando la fotografía, viendo el rostro de los tres. El de ella más que todos.
Tan bella.
No podía ser la misma mujer sentada en la comisaría, con su pelo enmarañado y ropa sucia.
No, no podía ser la misma mujer con sangre en su rostro. Esa mujer era una vagabunda que había tenido una mala pelea.

Estaba seguro que eran dos mujeres diferentes.
Quería creer eso.
Aun cuando vi la botella de aceite goteando en el suelo. Debía ser alguien más. 

Aún pienso así, no es que ayude, pero aún pienso así.
La mujer en aquella banca era sólo una mujer que había comido muchas manzanas...