viernes, 24 de abril de 2015

El puente de los lamentos


¿Por qué carajos está tan feliz?
¿Acaso no se da cuenta que está a punto de morir?
Siempre pensé que era un idiota, pero jamás creí que aun en los últimos momentos de su vida tendría esa estúpida sonrisa en su rostro. ¿Por qué? ¿¡Qué le pasa!?


Mi esposa me dijo que él se quedaría unos días con nosotros mientras ella encontraba un nuevo lugar en donde pudieran hacerse cargo de él apropiadamente, a pesar de que nosotros (y con nosotros me refiero a ella solamente) queríamos cuidarlo, sus necesidades iban más allá de nuestros alcances. Nuestros trabajos no nos lo permitían, por eso ni siquiera habíamos planeado en tener hijos.
Eso fue hace un año ya.

Probablemente yo quede como un bastardo ante ustedes, pero la verdad es que, lo soy. ¿Eso me hace una mala persona? tal vez sí. Pero saben qué, no me arrepiento. Siempre tuve esa especie de "aberración" hacia las personas. Siempre me sentí incómodo estando rodeado de gente. Mi esposa es una clara excepción claro, ella es algo que ni yo puedo entender y todo iba bien hasta que él vino. Él se convirtió en el hijo que no necesitábamos (y que yo no quería). Ella pasaba casi todo el tiempo cuidándolo, dándole de comer y cambiándolo, al principio me parecía gracioso, pero entre más alejado me sentía de mi amada, más crecía el odio hacia él. Sé que no es su culpa, eso me hizo sentir un poco culpable al principio cuando empecé a planear su muerte, pero ahora creo que es lo mejor.
¿Saben por qué? porque mi amada está muy enferma, ella no quiere aceptar que él es una carga aún más grande ahora, pero es obvio. Si ustedes vieran su rostro pálido y demacrado se darían cuenta de que ella está muriendo lentamente y él claro, no ayuda en nada.

Debido a todos los gastos de medicina y hospital de mi esposa, ya no podemos esperar pagar un buen lugar para él.
Hace unas semanas intenté dejarlo perdido en un pueblo aledaño como un perro. ¿Y saben qué hizo? el maldito buscó a la policía y les dijo donde vivíamos. ¡JAJAJAJAJA! el día que vi a la policía frente a mi puerta con él en medio (él siempre con esa estúpida sonrisa) casi me cago. Ellos creyeron que él simplemente se había perdido y yo (usando mis mejores métodos de actuación) les dije que lo había estado buscando. En fin, les agradecí por todo y entré al bebé grande a nuestra casa. Ahí fue cuando finalmente me decidí a matarlo. Era lo mejor para todos.

Pensé en envenenarlo, pero la idea de ver sus ojos desorbitándose mientras salía espuma de su boca fue demasiado grotesca para mi gusto.
Entonces, cuando llevaba a mi amada a una de sus muchas revisiones médicas, vi lo que los amantes de lo paranormal llaman "El puente de los lamentos"; según dicen, cuando alguien con algún problema pasa por ese puente, aun si nunca había pensado en el suicidio, decide lanzarse al vacío. Así nada más. Era perfecto.

Dejé a mi esposa y lo llevé a un bar cercano, ahí lo llené de alcohol. Eso fue fácil. Entonces empecé a hablarle.
-Hey, sabes que tu hermana está muy mal ¿cierto?
-Uh si, pero ella estará bien, un ángel me lo dijo en un sueño- sus ojos estaban tan rojos entonces que pensé que le iban a sangrar.
-Claro, un ángel. Sabes que tú eres el culpable ¿no?
El bobo se quedó en silencio un buen rato, jugando con las gotas de cerveza que habían caído en la mesa, luego dijo:
-¿Yo? ¿Por qué yo? Yo amo a mi hermanita y ella me ama a mí
-Sé que la amas y ella a ti, pero ella se preocupa mucho por ti, eres una carga para ella, a ella le preocupa morir y dejarte solo y ese es lo que la está matando, irónico no lo crees.
-¿Irónico?
-No importa. Sabes, he estado pensando, por qué no le haces un favor a tu hermana y te mueres ¿eh?
-Uuh ¿mo-morir? No, eso es pecado, yo...yo...
-Vámos a dar una vuelta, así se te quitará el mareo por la cerveza.

Estuvimos caminando por las empedradas calles que rodeaban al bar, él no había dicho nada, seguía viendo sus zapatos. Yo tampoco dije nada, me quedé pensando en por qué le había dicho que se suicidara, el plan original era hablarle de lo mal que estaba su hermana y de lo mucho que le dolía pensar en dejarlo solo, jamás pensé en decirle que él era una carga y de lo de suicidarse. Pensé que lo había echado a perder, había seguido la conversación como si nada, no fue hasta salir del bar que me di cuenta realmente lo que le había dicho. Pero entonces él dijo:
-Muy bien.
-¿Perdón? No entendí.
-Lo haré. Me quitaré la vida y así ella no sufrirá tanto.

Me quedé sin palabras y un frío enorme subió por mi cuello. Él estaba sonriendo.
Entonces le dije que conocía un lugar, pero él ya estaba caminando.
Seguía sonriendo como si fuera a llevarlo a un parque de diversiones, eso me hizo sentir horriblemente incómodo. Finalmente llegamos al dichoso puente, eran ya las ocho de la noche y casi nadie pasaba a esa hora.

-¿Listo?-le dije pero él ya estaba subiéndose a los barandales.

Él se quedó un buen tiempo viendo al vacío; el puente estaba sobre un oscuro barranco por donde alguna vez pasó un río pero este se había secado y el fondo estaba repleto de grandes piedras.
Pensé que alguien nos vería, pensé que el dueño del bar había oído nuestra conversación y ahora la policía vendría tras de mí para llevarme. Pensé-
Él volteó y por un momento no era él, pero ella. Mi amada.

-Siempre te amaré- me dijo y no era él. Era ¡ella! Era la viva imagen de mi amada, su suave y hermoso cabello castaño, sus mejillas sonrojadas y esos brillantes ojos, su suave y siempre tierna voz. ¡Mi amada estaba por saltar del puente! ¡TODO POR MI CULPA!

-¡NO!-le grité y corrí hacia ella y la tomé por el brazo.
-¡No saltes!
-Mi amor, es lo mejor...estoy tan cansada. Quiero morir.
-No te dejaré.
Ella me besó y puso sus suaves y débiles manos en mi rostro.
Y entonces nos dejamos ir...

Ahora caigo hacia el vacío, viendo hacia arriba mientras me sujeto a mi amada esposa.
Y arriba, parado sobre los barandales lo veo.
Él sigue sonriendo.
¿Quién está a su lado?

¿Dónde está mi amada? ¿¡DÓNDE!?
¡¿POR QUÉ ESTOY CAYENDO SOLO AL VACÍO?!
¡A DÓNDE SE FUE MI AMADA, A DÓNDEEEEE?!

¡MALDI-