lunes, 7 de septiembre de 2015

Reseña de “El Espejo” novela escrita por Ricardo Zamorano.


Finalmente me tomé el tiempo de leer esta interesante historia, no por compromiso sino simplemente porque con historias como: "Hay alguien en mi cama" y "El alma del pueblo" ¿Cómo podría perderme una historia que ha estado rondando por nuestra comunidad por un buen tiempo ya? Digo, no estoy loco...

 
¿Y si fueras el último?

Así empieza esta novela corta post-apocalíptica que para el segundo capítulo me recordó al mundo de “The Stand” (Apocalipsis o La Danza de la Muerte en español) de Stephen King. Para los que han leído esa novela (si han sobrevivido a sus más de mil páginas) sabrán que hay un capítulo en el que King nos muestra unas “mini” historias que no tienen relación con los personajes principales sino que son vistazos de “otras” personas sobreviviendo a la plaga. En una de esas historias vemos a un pequeño sobreviviente que disfruta de la libertad de no tener a sus padres, el niño (¡Spoiler alert!) cae en un viejo pozo mientras jugaba y muere de forma lenta y horrible.
         ¿Por qué les cuento esto? Bueno, esta reseña después de todo no es sobre la novela de King, pero me parece apropiado mencionar esa porque el niño u “hombre prematuro” que protagoniza esta historia bien podría ser uno de esos pequeños que quedaron varados cuando la plaga finalmente cesó.
         Por supuesto que Ricardo no relaciona esta historia con ninguna otra, esto es simplemente idea mía.
         Nuestro pequeño protagonista, que en los primeros capítulos se divide en “el antiguo niño” y “el nuevo niño” nos muestra un mundo con un cielo amarillo y asfixiado gracias a una horrible contaminación y con calles repletas de cuerpos pudriéndose bajo un infernal sol. El pequeño debe salir de “su casa que ya no es su casa” y buscar algo más. ¿Pero qué es ese algo más? Él no lo sabe. Así, con una carretilla y unas pocas cosas el pequeño sale, dejando a sus padres atrás, para ver que queda en aquel mundo.

No quiero revelar mucho más pues al ser una novela corta es fácil arruinar todos los momentos ya que son fáciles de contar, solo diré que entre más avanzaba la historia más ansioso me ponía al pensar en las cosas que se ocultaban en las calles, después de todo Ricardo ya nos mencionaba sobre el peligro de “las personas que ya no eran personas” ¿Qué son? Me pregunté al principio, ¿es ésta una historia de zombies o del tipo vampírico pintada por Matheson? Resultó que no y no fue decepcionante, la verdad me gustó que el peligro no fuera más que gente común y corriente que simplemente buscaba sobrevivir. ¿Acaso hay algo más aterrador que gente volviendo a su estado más sádico y violento? No lo creo.
        
         Hay un personaje que, aunque apareció en un solo capítulo, marcó la historia con su presencia, con su mensaje; el párroco de la iglesia en ruinas.
¿Existe Dios siquiera? ¿Qué pasaría si Él muriera?
Hay algo fascinante en la idea de un mundo sin Dios, en ver a la humanidad abandonada y despojada de sus creencias y fe. Pero como dije, no diré nada más, dejaré que ustedes lo lean y lo entiendan.

Pero ¿por qué se llama el espejo?
¡Ah! Me empecé a hacer esa pregunta como por el quinto capítulo, ¿por qué El Espejo? Pero no quiero revelar eso.
         La historia me puso al borde de mi asiento cuando Ayna (sí, aquí sabemos el nombre de nuestro personaje) encuentra a unos extraños frente a una fogata, uno de ellos se llamaba Nando (creo que no soy bueno evitando los spoilers después de todo, oh bueno), y como alguien que ha leído bastante horror hasta ahora, supe que había algo raro y peligroso en esa escena. Y no me equivoqué.


Ese fue sin duda, al menos para mí, el mejor capítulo de todos, la tensión y el miedo colgaban por todos lados como un hombre ahorcado (uh, lo siento, otro spoiler) y las descripciones eran estupendas, no hubo ni un momento en el que yo dijera «Nah, no creo que eso fuera a funcionar en la vida real…eso no parece lógico…eso no tiene sentido», el capítulo duró lo suficiente sin ser demasiado extenso ni fugaz.

Otra de las cosas que aprecié mientras leía la historia era que no había demasiada “charla interna” no sé cómo expresarlo de mejor manera pero me refiero al hecho de que en algunas historias el autor se pasa más de una página hablando y analizando cosas hasta el punto en que no sabes de qué carajos está hablando. Claro que sí hay eso pero eso en vez de aburrir o aturdir mantenía la historia activa y la mente entretenida.
         Ricardo nos pinta un mundo abandonado repleto de chatarras y casas convertidas en tumbas malolientes, un mundo deprimente con un cielo arruinado y sin ninguna esperanza de mejorar y lo hace de forma simple y a la vez brillante. Ayna me recordó a un joven Robert Neville (I am Legend o Soy leyenda) solo que sin sus dotes científicos, por cierto disfruté la breve mención de “El pozo y el péndulo” de Poe. Lo que más me gustó de Ayna fue que no era un “niño torpe” algo que solemos ver en muchas series de televisión (The Walking Dead o The Strain) en los que en vez de querer que el personaje viva lo queremos muerto por lo molesto que es, pero no Ayna.
        
Creo que es mejor que termine aquí, ya he revelado varias cosas.
         No fue hasta ahora, con la publicación de la versión completa en PDF, que decidí leer esta historia aunque sabía bien de su existencia, varias veces había visto a Edgar compartiendo “El Espejo Capítulo Dos”, “Capítulo seis” etc. Y siempre me decía «Bien, veamos de qué se trata» pero al final me ponía a hacer otra cosa y nunca lograba empezar.
         ¿Valió la pena?
¡No estaría escribiendo esto si no hubiera valido la pena!
         Para alguien como yo que aún está lejos de escribir una historia tan extensa como esta, El Espejo es una muestra que puedes tomar una idea simple y hacerla tuya, la historia no copia ni imita a ninguna de las muchas otras historias post-apocalípticas que tanto nos han entretenido sino que homenajea y aporta otro capítulo más. Un personaje propio de Ricardo que busca sobrevivir y mantener la poca cordura. ¿Qué harías tú si fueras el único?

No soy bueno dando punteos a reseñas, es más, lo detesto, creo que una historia puede tener fallas y aun así ser entretenida y ésta sin duda lo fue, eso es lo único que me interesa.
         ¿Debes leer El Espejo?
Sin duda. Así de simple.

Por cierto y ¡HE AQUÍ OTRO SPOILER! La escena del hombre colgado me recordó a una escena de “El misterio de ‘Salem’s Lot” de S.K en la que Ben Mears recuerda la primera vez que entró a la temible Marsten House y ve al espectro del señor Marsten colgando en el ático y viéndolo con ojos muertos. ¿Fue eso una inspiración para esa escena en la historia o es idea mía? Sea cual sea la respuesta esa fue sin duda la segunda mejor imagen transmitida en esta increíble novela corta.