lunes, 2 de enero de 2017

Una disculpa

Sí sabes que realmente no te odio, ¿cierto?

Bien, pues es la verdad.
Es solo que… ¿cómo puedo decirlo sin sonar como un maldito llorón de mierda?
¡Ah, qué carajo!
Es sólo que tengo problemas. ¡Listo, ya lo dije!

Supongo que podría decir que estoy loco o que nadie me entiende. Pero la verdad es que sólo soy un tipo con problemas. Y TODO EL MUNDO TIENE PROBLEMAS, así que supongo que no soy tan especial.

Pero, esto no es acerca de si soy especial o no. Es acerca de mis problemas nada más. A veces puedo demostrarte cuánto te aprecio, y creo que te das cuenta de eso. Pero entonces…yo…yo sólo me canso. Y cuando estoy cansado, me enojo casi por todo.

Entonces tú me preguntas si estoy bien. Y yo quiero decirte que no del todo, pero que ahí voy. Pero simplemente termino balbuceando que sí estoy bien. Entonces tú no me crees y me preguntas de nuevo. Y…bueno, ahí es cuando me enojo. Aunque, para ser justos, al menos ya no te grito como lo hacía antes (al menos no demasiado), ahora simplemente me alejo y te ignoro. ¿Es eso peor?

Lo que trato de decirte es —a ver, déjame quitarte la cinta de la boca, listo. ¿Mejor, no?
Gracias por no gritar.

Lo que trato de decirte antes de que conduzca el auto fuera de este puente es:
Lo lamento.


Ahora ya puedes empezar a gritar. Probablemente yo lo haré también.  Carajo, espero que muramos de inmediato, después de todo, nunca aprendimos a nadar, y ahogarme no es mi idea de una bonita muerte.