lunes, 19 de diciembre de 2016

Todo está bien



Así que aquí estoy, escribiendo mientras todo a mi alrededor arde.
No, en serio, todo el maldito lugar está ardiendo.

Debería estar preocupado, supongo. Supongo que podría estar metido entre toda esa gente atascada en la puerta (la tan estrecha puerta) tratando de abrime paso fuera de este lugar. Gritando y sangrando, y sí, ardiendo.

O supongo que podría tirarme por la ventana como aquel tipo con la cara desfigurada y chamuscada por las llamas. Pero cinco pisos ya es mucho. Más para alguien de mi estatura.

Nah, sólo me quedaré aquí sentado, bebiendo mi café (aunque realmente ni siquiera me gusta tanto el café) y mirando.
            ¿Será que esa señora en el suelo está desmayada o muer—oh, bueno, ya no importa, le acaban de romper el cuello a puras pisoteadas. Ugh, ese pobre tipo en silla de ruedas también quiere tirarse por la ventana. Supongo que podría ir a empujarlo y…nope, ya se fue. Me pregunto en qué parte del parqueo cayó.

En fin, supongo que me quedaré aquí, me siento un poco somnoliento ahora. Tal vez sea por todo el humo negro a mi alrededor. O tal vez me he sentido cansado toda la vida. Carajo, la vida realmente te puede dejar exhausto, ¿no es así?

Bien, ya no tengo café y la gente sigue gritando y corriendo por todos lados y la verdad es que ya perdió el chiste.

Creo que me recostaré en mi escritorio y dormiré.

Buenas noches.